Los mejores vs. los imprescindibles

De nada sirve que te esfuerces por ser el mejor, porque siempre habrá otro mejor.  Te lo digo yo que estoy hasta acá de mejores. Aún cuando logres ser mejor que alguno, habrá otro que antes no viste. Porque el mundo está lleno de unos que son mejores que otros. En cambio, los que si hacen falta son los imprescindibles. Pero no se puede hacer nada para ser imprescindible. Eso ni se hace ni se consigue. Imprescindible se nace.

Es triste y profuso el catálogo de causalidades que nos confirman que somos seres perfectamente prescindibles. Catálogo que automáticamente nos inscribe en la carrera por ser mejores. Porque claramente cuando uno descubre que no es imprescindible, quiere al menos ser el mejor.

Prescindibles quiere decir que podríamos estar o no. Ser de este modo o de otro. Es terriblemente angustiante pensar que este ser que uno es podría no existir, y al mundo, incluso a los amigos, hermanos y padres, resultarles la misma cosa.

Los padres sufren si te vas porque ya te han tenido, pero si no hubiese sido así, no sufrirían. Incluso, antes de nuestro nacimiento, se jactaban en reuniones que hacían con amigos tan prescindibles como ellos, que les daba lo mismo que fuésemos un varón o una nena. Si a alguien le da lo mismo lo que puedas ser, eso es justamente no ser para nada imprescindible.

Incluso ahora, cuántas cualidades que hablan de quienes somos, que nos hacen sentir tan únicos, tan inexplicables, tan seductores, tan buenos, son cualidades perfectamente intercambiables sin perjuicio de amistades, vínculos sanguíneos y/o laborales. Si a tu jefe le da lo mismo tu orientación sexual, tu reputación en a oficina, el color de tu ropa interior, o tu capacidad en el trabajo, eso es ser absolutamente prescindible.

Un ejemplo cercano y penoso. Este blog y muchos otros que visito y admiro, podrían establecer una competencia sana (o no) para ver cual es mejor que otro. Pero no creo que nada se modifique si este blog mañana desapareciera. ¿Por qué? Porque es blog no es imprescindible. Y si algo de lo que hacemos no es imprescindible, entonces, nosotros mismos dejamos de serlo.

Pero fíjense lo extraño que puede ser todo. Porque resulta que ustedes, los lectores, si son imprescindibles para mi, para esto, incluso, para que yo me pueda sentir mejor.

Habiendo pasado ya el mal trago, y asumiendo que soy perfectamente prescindible en todo, me he vuelto a anotar en una de esas carreras que cada tanto me confirman que puedo ser el mejor. Así que a ustedes, mis queridos imprescindibles, les pido que me ayuden a ser mejor. Para hacerlo, pueden clikear en el link que hay más abajo y votar por mi post para ganar un concurso re lindo.

Los mejores participamos en concursos todo el tiempo. Los imprescindibles, los organizan.

HACEME SENTIR MEJOR

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2 comentarios en “Los mejores vs. los imprescindibles”

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