SUBJUNTIVA

(cuando aparecen las palabras “entre comillas” los amantes implicados hacían un gesto típico alzando sus manos y agitaban al mismo tiempo los  dedos índice y mayor de ambas manos)

ROBERTO: Aquella noche yo fui claro. Te dije “estoy viendo a otra mujer”.
BEATRIZ: Podrías explicarme cuál es la claridad de la sentencia “estoy viendo a otra mujer”. Eso está lleno de ambigüedades, Roberto.
ROBERTO: Beatriz, los dos sabemos qué significa “estar viendo”.
BEATRIZ: Si, claro que los dos sabemos el significado. Lo que no podemos saber ahora es si en aquel momento el significado que le dimos a “eso”  que vos dijiste haya sido el mismo para los dos. Porque además de lo que vos “me dijiste”, estaban las circunstancias.
ROBERTO: Las circunstancias también fueron muy claras. “Estábamos” llegando al final de nuestra relación. Yo te invité a tomar un café para  conversar, y porque quería decirte que “había otra mujer”.
BEATRIZ: Pero no fue eso lo que me dijiste. Si me hubieses dicho “hay otra mujer”, yo “podría” haberle dado otro sentido a la “conversación”.
ROBERTO: No sé en qué punto la idea de “hay otra mujer” te parece menos ambigua que “estoy viendo a otra mujer”.
BEATRIZ: Roberto, por favor. No hagamos ingenuidades con palabras. Técnicamente “estar viendo” construye un universo de posibilidades que es infinito. En cambio, “hay” es contundente.
ROBERTO: Es que tampoco hubiese sido del todo cierto si te hubiese dicho “hay”. Porque en aquel momento no “había” tal mujer.
BEATRIZ: ¿Quiere decir que no “estabas” con nadie?
ROBERTO: Simplemente “yo” estaba “viendo a alguien”.
BEATRIZ: Pero si lo “estabas viendo” eso quiere decir que de algún modo “estaba”.
ROBERTO. No es “lo”, es “la”: “la estaba viendo”, porque era una mujer.
BEATRIZ: ¿Cómo sabés que “era” una “mujer”?
ROBERTO: Porque yo “la veía” y tenía todo lo que “tiene” una mujer.
BEATRIZ: Entonces si accediste a su materialidad y esta te confirmó que era mujer, quiere decir que “estaba”. Si “estaba” “era”. Si “era”, había un signo de presencia. ¿Por qué no me dijiste que “había otra mujer”?
ROBERTO: Si yo te hubiese dicho “hay otra mujer”, al mismo tiempo hubiese estado asumiendo un compromiso conmigo mismo en relación con ella que a lo mejor no deseaba en el momento que te lo dije.
BEATRIZ: Pero me lo “estabas” diciendo a mi, que necesitaba saber que “había otra mujer”, y no que “estabas viendo a una mujer”.
ROBERTO: Pero lo que vos “necesitabas saber” no era independiente de lo que yo “podía decir”, y todo lo que yo podía o “hubiese podido” decir, le ponía nombre a mi experiencia con esa mujer que en definitiva, simplemente “estaba viendo”.
BEATRIZ: Si la “veías” es porque “estaba”.
ROBERTO: Pero no “estaba” conmigo.
BEATRIZ: Y con quien “estaba” mientras la “veías”.
ROBERTO: Conmigo. Pero no “estaba” de estar, sino simplemente para que yo la “viera o viese”.
BEATRIZ: Toda un posibilidad.
ROBERTO: ¡Exactamente! Porque en ese momento, todo era “posibilidad” con ella. Eso era lo que yo te “quería” decir aquella noche.
BEATRIZ: Y por qué no me lo “dijiste” así de claro. Roberto, vos me tendrías que haber dicho: “Hay una posibilidad de que yo me enamore de otra mujer”. Eso nos ahorraba tiempo.
ROBERTO: No era una “posibilidad” tan concreta. No en aquel momento.

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