DOBLE VIDA

De tanto vender mi cuerpo para esquivar la miseria, se me ha empezado a revelar con cierto sabor el sexo con hombres y mujeres de edad avanzada y complicada definición de belleza. Al principio, lo único que importaba era el dinero. El sueldo de la oficina es magro, tanto como el queso de mi heladera con el que gozan algunos gusanos acomplejados. Y ya sé que tal vez debería mudarme, pero me gusta vivir así: este balcón al río, este solarium en las nubes, esta piscina transparente; no los cambio por nada. Así que decidí pasar el trago amargo, al fin de cuentas todo sucede noche por medio.

Después la paga resultó un condimento indispensable pero no el motor principal de todo. Empecé querer el sexo que antes sólo tenía por dinero. Y lo mejor, es que una vez que uno conquista su propia agenda de clientes, las cosas no van tan mal. Ahora más o menos todo es esperable, tiene cierto placer morboso, y una recompensa que me permite viajar a Europa cuando quiero.

Lo peor es la oficina de la mañana siguiente. Tengo una tarjeta magnética que a las ocho en punto debo pasar por la ranura de una máquina que doméstica mi ambición. Muchas veces, sobre el abdomen escurridizo de una señora bañada en joyas, pensé que esa máquina era lo mejor. Pero ahora no: a la disciplina que impone el traje, la corbata y los buenos modales, prefiero el desenfreno y la audacia de los que se olvidan su edad después de las doce de la noche.

La oficina es un desierto. Las camas de hotel donde trabajo son un infierno. Por un lado está todo ese mundo de mujeres y hombres de utilería, cuerpos trabajados, pieles bronceadas, la moda en el aliento, que no pagarían por acostarse conmigo (porque lo harían gratis). Por el otro, las horribles, las desdichadas, los reprimidos, los adúlteros, las adineradas, las olvidadas, los senadores, los traidores.

Tengo una vida doble que iba muy bien. Hasta ahora. Hace media hora me informaron que la junta directiva de la empresa me había convocado a reunión especial para comunicarme no sé que cosa. Cierto rumor de oficina me había puesto al tanto de mi posible despido. Subí con esa sensación extraña de quien se sabe sin trabajo. Y me hicieron pasar.

Ahora estoy frente a ellxs: Sentadxs a una mesa ovalada estaban lxs once directivxs de la empresa. Hombres y mujeres de éxito profesional y edad avanzada. Jamás lxs había visto. En ese rol, porque si los conozco perfectamente desnudos. Me miran, se ríen. Uno de ellos se para y me dice: ¿para qué crees que te hemos llamado? Entonces, yo me empiezo a desnudar mientras miro la ciudad desde arriba y pienso: en estas alturas, todos quieren una doble vida.

Anuncios

3 pensamientos en “DOBLE VIDA”

  1. Leyendo el texto me viene a la cabeza todo el rato “El apartamento”, me parece una versión renovada y Jack lemmon un adecuado servidor. Interesante texto
    Salut
    PD: ” y mujeres de edad avanzada y complicada definición de belleza.” dentro de unos años hasta podría dar el perfil, lo cual da una cierta esperanza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s