LA CLASE DE LOS MIEDOS

El problema principal es que esta sociedad no se permite debatir sobre algo clave: la cotidiana confusión que hacemos entre las clases de miedo y los miedos de clase. Esta distinción opacada, casi nunca puesta en valor, es la clave que permite comenzar a abrir una explicación en torno a una pregunta tan perturbadora como esta: ¿por qué nadie le abre la puerta de casa a un chico de quince años que desesperado pide ayuda a gritos?

En principio, y sólo para que el debate salga de una esfera fácilmente capturable por los medios de comunicación y sus máquinas de banalizarlo todo, creo que esto sólo es posible porque vivimos en una sociedad que ha legitimado esta confusión suprema en la que los miedos de clase parecen clases de miedo.

Los miedos de clase, más estructurales, más rígidos, y menos irracionales, engendran clases de miedo que se desparraman fácilmente, pero en una clave diametralmente opuesta, produciendo efectos contrarios: irracionalidad, fugacidad y flexibilidad.

Esta confusión provoca una tensión que opaca elementos sustanciales para comprender la cuestión de fondo. Es una confusión que crece y gana adeptos en la medida que se perfecciona.  Si se disipara, aparecería con más claridad el punto de conflicto, que ahora está presente, pero con una connotación de clase: la propiedad privada es el derecho dominante.

Pero mientras unos temen por perderlo todo, otros sueñan con tener algo. En esa diferencia emergen los miedos de clase, que son sustituidos por clases de miedo que se imponen como explicación racional de una diferencia estructural que ha sido tan planificada como las clases de miedo que ahora operan como sustitos de los miedos de clase.

No sé, pienso que todos tenemos mucho miedo a perderlo todo y a morir. Pero que el blanco del miedo sea el mismo, no es garantía de que la condición del miedo nos vuelva iguales. El mismo miedo es para unos una clase de miedo, y para otros, un miedo de clase. Esa diferencia es justamente eso, una diferencia. Que mientras no se vuelva evidente, seguirá retumbando en nuestra puerta de calle con la persistencia de los que mueren sin saber para qué.

Anuncios

6 pensamientos en “LA CLASE DE LOS MIEDOS”

  1. Buena nota, atinada, la celebro. No es frecuente esta clase de apreciaciones, en medio de imágenes y voces que confunden, distorsionan, magnifican lo mìnimo, lo accesorio y viceversa. Creo que el alivio de los vecinos al ver que se llevaban -es la policía, dijeron, algo habrá hecho- es un claro ejemplo que ratifica tu comentario. El algo habrá hecho sigue vigente. Nada cambió. Un abrazo.

  2. Buena reflexión sobre miedos y miedos. Hay clases de miedo que llevan imágnes prendidas como avisos y hay miedos de clase que temen perder la imagen.

    Salut
    Un pobre comentario para tan estupendo texto, pero me gusta comentar en tu blog. Tus textos siempre merecen un comentario.

  3. Hace mucho que no paso por aqui. Muy mal por mi parte, visto lo visto.
    Enhorabuena por el estupendo texto.
    Tienes razón la propiedad privada manda…que ingenuos que somos.
    Asi se enseña a vivir asi se vive. Muñequitos que se mueven al ritmo que marca los medios. El siguiente paso será privatizar el agua y el aire. Me parece más que razonable.

    Saludos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s