CALAMIDAD

El día se puso blanco. Todo un desierto de sal adornado con muñecas sin brazos. Angelita vino tímida a pedirme un cigarro. Pero no había más. Los pliegues de la humanidad se estiraban de tristeza. Estaba vacío el umbral que comunica a la iglesia con el infierno. Y los caballos agonizaban por tanta sed programada. Las cosas esperaban ser algo más. Y las flores de la plaza se pusieron pretensiosas. Murió de un paro cardíaco la estatua de la libertad. Y Amalia estrenó sandalias cuando el eclipse estuvo en su punto más álgido.

Todos marcaron el mismo número de teléfono. Pero el policía a cargo de la guardia no llegó a atender porque le estaba practicando el sexo oral a su hija mayor. Dos curas sin experiencia improvisaron hostias y bebieron sin control un vino más rojo que la sangre. Se sacrificaron tres búhos que siempre habían cantado sobre el tejado del hospital. Y a pesar de la calamidad absurda, no hubo un solo ingreso en el área de terapia intensiva.

Andresito se quedó solo frente al mástil. Y la bandera lo vio flamear en su último intento por ser adulto. Un viento desconocido se presentó con furia descontrolada, y lo blanco de antes se puso gris, y los gris negro, y lo negro vacío. A tientas, los hombres tocaron tetas y las mujeres pelaron papas. Los niños afilaron cuchillos y los ancianos abrieron postergados paquetes de garrapiñadas.

Después cuando hubo día normal otra vez, los dedos severos y las gargantas intransigentes posaron su necesidad de hallar culpable en el alcalde. El hombre renunció sin pensarlo. Pero no tuvieron bastante. Silvana corrió desnuda alrededor de la plaza, y cuando el Dr. Silvano trató de detenerla se abrió el pecho con un punzón. Una turba sin bozal ni escrúpulos, todos hijastros del mal destino, improvisó guillotinas en la entrada principal. Rodaron tantas cabezas como confusiones se contabilizaron. Fue desmedido para algunos. Y necesario para la mayoría.

Un manto rojo cubre el camino que lleva al sol. Pero ahora, dicen, es mucho más fácil remontar vuelo.

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4 comentarios en “CALAMIDAD”

    1. Gracias Lorena! Lo que más me gusta de este texto es justamente las imágenes, porque surgió a partir de ella. Y ME GUSTA PENSAR CADA IMÁGEN COMO UNA GRAN METÁFORA, POR EJEMPLO: “TODO UN DESIERTO DE SAL ADORNADO CON MUÑECAS SIN BRAZOS” ?Qué significa esto? No lo sé, pero me parece siniestro.

  1. Siempre me pregunto ¿por qué creemos que si lo que nos envuelve sufre un cambio (no necesariamente permanente ni grande) los humanos nos volvemos locos? Es como si quisieramos quitarnos las culpa de ser como somos.
    Salut

    1. Me parece que sucede así, tal cual lo decís. No soportamos los cambios de lo que nos rodea porque nos confirman que somos una parte muy muy minúscula de este mundo.

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