INALCANZABLE

Me gustaría haber nacido con la virtud que tiene el viento para mover las cosas con calma o enfurecer sin medida. De haber sido viento, vendría siempre del norte, cargado de arenas de desierto y confesiones de asesinos seriales. Y mi búsqueda errante por mares y mesetas hallaría su mejor destino en las lágrimas de la madre que ve casar a su hijo con la muchacha equivocada. Tendría los brazos dispuestos para la venganza y los pies entrenados para la guerra. Sólo mis oídos me devolverían la gracia necesaria para seguir avanzando. Y jamás tendría amistades tan peligrosas como la lluvia o la nieve. No tengo dudas que como viento, hubiese sido yo mucho más desequilibrado. Mucho más desenfrenado, intolerante, testarudo, avaro y codicioso de lo que soy. Pero también hubiese podido desarrollar una sensibilidad especial para encausar el mal y el bien justo a tiempo. Como viento, hubiese encontrado rápidamente algunos límites: jamás rosaría el techo de las casas humildes, ni pondría a volar elementos filosos allí donde juegan los niños buenos. Y sería justo: correría de un soplido las telas que ocultan engaños amorosos, y congelaría en un instante a los que pagan por sexo. Pero no. No nací viento, nací sol. Y aunque cada tanto viene el creador a decirme que no es tan terrible ser lo que soy, no logro convencerme. Soy sol, redondo amarillo y lejano. La distancia es el elemento que mantiene mi esencia. Si un día decidiera acercarme como el viento a las cosas que añoro, provocaría un irreparable efecto destructor. Así que aquí estoy, con una envidia sana por el viento, contra quien no puedo combatir, y a quien me gustaría poseer. Aquí me quedo, soñando cada noche, que lo inalcanzable un día cambia de opinión.

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10 pensamientos en “INALCANZABLE”

  1. si yo fuera el sol, preferiría ser el agua, tener un mundo de peces, crustaceos y mariscos muy en el fondo, donde es todo negro. tu sol me encantó, tan solo ahí arriba que mañana lo voy a mirar distinto.
    beso

  2. Inalcanzable, y bello. Contemplarlo en su total magnitud lastima, pero de elegir me quedo con el sol. Me quedo con ese haz de luz que se filtra todas las mañanas por mi persiana, que colorea mi mejilla y acaricia mis parpados. El sol me advierte que se ha llevado mis sombras y que puedo despertar. El sol es calor, y si fuera capaz de verse a si mismo, no envidiaría al viento.

    Siempre me encanta, aunque no siempre comente. un beso!

    1. tina, gracias. me encanta esto de “y si fuera capaz de verse a si mismo, no envidiaría al viento”. Pero no hay quien le haga espejos al sol! Beso.

  3. Yo nunca pediría ser el viento, detesto el viento demasiado arrogante, metiendose sin permiso por donde no le llaman. Tampoco pediría ser el sol, que me impide ver como es. Quizás pediría ser el polvo que todo lo cubre, que el viento levanta pero que vuelve a su lugar y que con insistencia, se acaba adueñando de los lugares hermosos cuando nadie tiene la precaución de pasar un simple trapo.
    Salut y me gustó tanto el relato que le he estado dando vueltas hasta encontrar lo que querría ser pero sin estar convencida del todo, detesto limpiar el polvo.

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