BARCOS

En mi almohada están pintadas las velas de los barcos que ayer te trajeron y hoy te llevan. Azares de óleo que sueñan mares sin sal donde tu paciencia se hunde. El tiempo y sus antojos de humano. ¡Qué vergüenza me dan las cartas que te escribí ahora que estás a punto de llevarte todas las respuestas! Después de la despedida y las promesas, siempre llega la melancolía de las palabras mudas, la especulación sin sentido del futuro ciego, y la soberbia de la soledad faldera que te come las uñas con limas de porcelana. Los humanos y sus antojos de tiempo.

Está bien que te vayas y que no pidas permiso, ni perdón, ni clemencia. A la larga, los que fácil se arrodillan se convierten en devotos del fracaso. Y no soy capaz de desearte semejante compañía en la celda de tu futuro. Si al fin de cuentas, es tu vida la que va prendida en la bandera de un mástil helado por el viento. Esa vida que tantas veces quise cambiar y no pude. Esa vida que no me daba nada mientras me regalaba todo. Esa vida de estanque sin ranas, ni algas, ni hojas podridas en el fondo. Esa vida que no quise y añoro, porque era tuya y mía, de nadie y de todos: seca, fácil, dulce, joven. Y que ahora, de pronto sin certeza pero convencida, va hacia la nada en busca de la redención.

En este cambio de clima que asume tu personalidad, esta aventura promete ser la más inolvidable. Me abraza la locura de sólo pensar que jamás podré sentir el olor de tus noches al despertar ni la luz de tus mañanas al dormir. Tendrás allá lejos y en medio del mar la vida que yo te imaginé. Y mientra esa vida suceda, seguiré imaginando. Y mi imaginación tejerá una capa de distancia con la que algún tiempo después espero abrigar a los hijos que ya no me darás.

Cruceros que no miran el agua que dividen: rumiantes de la felicidad que vienen con máscaras preciosas a llevarse el mercurio hirviendo que corre en mis venas. Me explota en las manos la vida, pero te saco la venda de los ojos y te dejo elegir en libertad; y mientras, casi como un susurro, mi corazón se pone a cantar la primera de todas las canciones que me enseñaste.

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9 pensamientos en “BARCOS”

  1. INCREIBLEMENTE PRECIOSAS LA PRIMERA Y LA ULTIMA FRASES…LA FRASE CON LA QUE COMIENZAS, Y LA FRASE CON LA QUE TERMINAS.

  2. Por qué siempre es más hermoso el amor que se va que el que se queda literariamente hablando. A lo mejor también ocurre en la realidad, pero no tengo el valor de comprobarlo.
    Salut

    1. Me pongo a pensar ahora que siempre se me da más fácil la escritura cuando se trata del amor que se va. De hecho tengo una categoría llamada ex novias en fuga. A dónde irán? Gracias por tu fiel lectura…

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