PECADO

En un lugar público donde tal vez había niños mirando yo mordí tus senos con descaro. Un escote amigable me lo había sugerido y tus gestos incendiarios me empujaron. Pronto aprendí el significado de dos o tres palabras que ahora ya casi no uso.

Revolución color rosa. Una parte áspera una parte suave un movimiento ondulando permanente. Tal vez ya no era yo el que se perdía en el valle que dibujaban tus formas sueltas embriagadas de lengua.

Claramente escuché tu voz pidiéndome que parara. Una, dos, y hasta tres veces. Pero tenías más ganas que yo. Y de alguna manera sutil lo supe, y no hubo cartas bajas que me aguaran la fiesta impúdica.

Mordí descarado. Mordí desenfrenado. Mordí sin saber nada. Mordí sin pensar en las cuentas y los números. Mordí queriendo crecer rápido y estar un poco más alto con el próximo rayo de sol.

Tal vez fue hediondo, y no pude ver más allá de la excitación súbita de la planicie de mi cuerpo. Pero a quien le importa: era una tarde sin siesta, era un verano repentino, era un espacio sin luz.

Desfachatado, compartí el episodio con mi compañeros de catecismo. Y una señora canosa con vestido largo y anteojos espesos me dijo que eso era pecado. Para mi tenía un sabor tan dulce, incapaz de confesar.

Anuncios

Un comentario en “PECADO”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s