HISTERIAS

Me dijo que no. O que sí, pero más adelante. Y después me explicó que la histeria es un ánimo y no un estado. Recitó de memoria párrafos de libros de Freud. Y cantó canciones sobre amores imposibles. Se desnudó completamente y peló dos manzanas. Las cortó en mitades y empezó a darles pequeños mordiscos. Los labios se le pusieron muy rojos. Entraba una luz furiosa por los ventanales. Me miró, y volvió a decir que no. 

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2 comentarios en “HISTERIAS”

  1. ess como si la histeria fuera una deficiencia de ambas partes; del histérico por su miedo a comunicar su No y del histeriqueado por no ser lo suficintemente realista como para codificarlo.

    Paula, a sus órdenes.

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