CONFIRMACIÓN DE ENTREGA

Volví al cruce de todo. Café negro y cordones desatados. La otra mañana no estaba como para decirte todas las cosas que necesitabas. Hacía calor, o había hecho demasiado la noche anterior. Y era una especie de fracaso estar despierto tan temprano. Te ibas a trabajar y eso me daba náuseas. El perfume desparramado; o tal vez porque eran mis vacaciones aturdidas de incertidumbre, no sé; después todo fue poco. O muy poco. Traté de resumirlo en ese mensaje de texto que odiaste, o borraste sin leer, o reenviaste a alguna amiga para descifrar. O nada. Desafíos para una despedida que se repite, crucigramas por whatsapp a las seis y cuarto, y líneas rotativas no circulares.

Me dormí pensando en la diferencia entre nuestras próximas horas. Crueles nueve las tuyas: queriendo saber deseos de otra persona, deseos en punto sobre mí, deseos que no sé si podré sostener. Me relaja saber que al menos, tendrás bastante dicha con el aire acondicionado de la primera hora, ese que saca la humedad que se te pega en el cuello y te arrebata la vida en una seca. En fin, pensando imágenes de este estilo me fui quedando dormido, mientras vos, lunática de futuro, te pasabas la mañana moliendo café para desconocidos de traje sin corbata que ni sospecharon ni pusieron a prueba tus inseguridades.

Y antes de cerrarme definitivamente los ojos con un candado te escribí: sos fatal. Enviar. Confirmación de entrega. Y entonces desaparecí en el sueño, creyendo que lo había dicho todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s