SALUD

1

Es mentira que te asesino por las mañanas.

Es verdad que te interrogo de noche.

 

2

Te juro que no me da la cabeza. Habíamos ido al Velorio del nene de Francisca, y después estuvimos unos días juntas porque ella tenía miedo de quedarse sola, decía que le faltaba el aire. Vino tres veces la ambulancia del servicio médico y la última vez una doctora muy jovencita me llevó aparte y me dijo que era un caso psiquiátrico. Así que yo traté de reunir a su familia. No podía yo sola, con todo. Me di cuenta que estaba pasando noche y día en su casa, ni ropa limpia me quedaba ya. Una mañana le dije que me iba a buscar ropa a casa, en realidad porque necesitaba un respiro, y se puso a llorar y me pedía por favor que no la dejara sola. Así que llamé a los hermanos, a los que conocía por lo menos. Vinieron enseguida, y armamos como un comité de urgencia. Con ella ahí, en el medio. Y más o menos acordamos cómo seguir. Pero claro, ella a pesar de su enfermedad o su malestar, sigue estando lúcida y te manipula, hace que hagas lo que quiere. Y me di cuenta de eso y me fui, me alejé casi completamente. Estaba agotada, no podía procesar todo. Yo necesitaba estar sola, en mi casa, pensando en mis hijos, en mis cosas, escribir, mandar unas postales a mi hermano. Y no la llamé más. Ahora me lo reprocha. Y capaz tiene razón, pero fueron unos días interminables.

 

3

Te importa poco si no vuelvo a tiempo para la cena.

Te duele demasiado si me quedo más de lo debido.

 

4

Se le mezcla todo. Yo creo que es su frustración histórica. Se pasó la vida bajo la pata de esa amiga suya, ¿cómo se llama? No importa, la que se dedica a la fotografía. ¿Sabés cuál te digo? Y creo que se convenció a sí misma que ella no podía, que sólo tenía que seguirla, acompañarla, ser la segunda. Y bueno, así no se puede salir. Si te pasas la vida siendo la segunda de alguien, es muy difícil que puedas sentirte bien. Se le nota en la cara todo ese malestar. Es cierto que cada tanto la criticaba, y entendía los problemas de esa relación, pero no pudo zafar. Y así está ahora, entre triste y enojada, porque la otra se fue, hizo su vida, anda por el mundo exponiendo en galería importantes. Creo que cada tanto le manda un correo electrónico. Pero lo cierto es que la dejó sola, y no puede rearmarse. Hace cursos; de esto de lo otro, cree que los cursos la van a salvar. De dramaturgia, de escritura de guión. Me dijo el otro día que estaba empezando uno de historia del arte. Yo me pregunto, esto no se lo dije, pero me pregunto para mí ¿historia del arte a los 52 años? Es demasiado. Lo que ya no sabes, lo que no te pasa… Si ella nunca entendió el arte, ni le interesó. En ese sentido fue un poco insensible. Para mi siempre tuvo una sensibilidad que dependió de la otra, y ahora que ya no está, claro, busca cómo compensar y no sentirse tan sola. Encima los hijos prefieren vivir con el padre. No se, de alguna manera la vamos a tener que ayudar. Pero ella no se deja.

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